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LICENCIATURA CUARTOS MEDIOS GENERACIÓN 2017
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LICENCIATURA CUARTOS MEDIOS GENERACIÓN 2017

DISCURSO DE  NUESTRO RECTOR, DON GERMÁN GÓMEZ VEAS

Estimado Director, P. Juan Bustamante Zamorano, Comunidad Religiosa, comunidad educativo pastoral, padres y apoderados, muy buenas tardes.

 

Queridos alumnos de la generación 2017, los felicito por encontrarse en este momento, que corona una meta central en la vida de sus padres y familiares, y también por cierto, en la vida de ustedes mismos. En pocas palabras, podríamos definir este momento como el umbral que anticipa un horizonte mucho menos protegido y regulado que el de la etapa de formación escolar, pero que al mismo tiempo, se trata de un espacio al que habrán de darle forma, cada uno en su estilo y voluntad, para lograr en ese empeño, la realización personal, la felicidad.

Esta próxima nueva etapa les exigirá, con toda seguridad, una gran cuota de esfuerzo y disciplina personal. De hecho, no resulta exagerado pensar que será imposible, sin esas disposiciones individuales referidas al esfuerzo y disciplina personal, que ustedes logren concretar las intenciones que cada cual se ha trazado. Por ello es que resulta de enorme importancia, en el corto plazo, que se sumerjan en las honduras de sus espíritus, puesto que desde ese encuentro y experiencia íntima les será más natural, también más simple, firme, real, y honesto, descubrir la perspectiva precisa respecto de sus vocaciones y anhelos. En consonancia con este pensamiento, vale la pena evocar precisamente ahora, la exhortación con que Walt Whitman comienza ese descomunal poema que tituló  “No te detengas”. Su observación inicial aconseja:

“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento”

Llegados a este punto, conviene destacar que el transitar al que me he referido, si bien se trata de una nueva dimensión para ustedes, no es nada esencialmente diferente respecto de la trayectoria que otros hemos realizado. Ahora bien, teniendo en cuenta este aspecto del recorrido que ahora inician, me parece oportuno sugerirles que sepan aprovechar la experiencia y el camino que otros han concretado. Siempre es de buen juicio nutrirse de la experiencia de otros, especialmente cuando se trata de personas que en gran medida constituyen un modelo. No obstante, en este punto me atrevo a darles un consejo: no se acostumbren a ello; no se habitúen a imitar a otros o a aparentar ser otro. Y es que considerando algunas referencias antropológicas originales en toda persona humana, es fundamental que vayan desarrollando una significativa autonomía, de tal manera que se eleven como sinceros protagonistas respecto de crear sus propios caminos. Más aún, intenten dejar huellas por donde otros transitarán; desarrollen un trayecto que sirva a otros que vendrán después de ustedes.

Acorde con en este razonamiento, me parece conveniente reforzar ahora, el deseo de nuestra comunidad educativo pastoral en cuanto a que la energía distintiva de la juventud junto a su inherente anhelo de felicidad, los impulse hacia un destino con genuino sentido de humanidad, que es lo que se espera de todo buen cristiano y honesto ciudadano. Esta actitud compromete evitar quedarse pegados, comprimidos, retenidos o estancados en un presente efímero que no se proyecta hacia un porvenir mejor. ¿Cómo lograrlo? Conviene subrayar que esto último se conquista en gran medida, toda vez que se cultiva la virtud de la esperanza. Me refiero a la esperanza activa, la cual consiste en esperar que los objetivos se logren y las metas se alcancen, pero poniendo todo desde sí mismos para que ello ocurra, sin quedarse inmovilizados pensando que esas metas y objetivos emergerán como si fuesen fruto del azar. Aquí no hay que confundirse: la esperanza activa conlleva una actitud que resalta la capacidad de crear y también la habilidad de adaptación que todos tenemos respecto de las circunstancias. En lógica consecuencia, la superación y realización personal se hará presente en conformidad con lo que harán para conseguirlo.

Al despedirles en nombre del equipo directivo, de la comunidad de docentes, de los funcionarios y alumnos de nuestro querido Liceo, les deseo mucho éxito en ese empeño personal. Esperamos que la impronta de nuestro colegio salesiano les haya marcado en lo más profundo de sus existencias y así, se conviertan en excelentes promotores de una mejor sociedad, porque aspiramos a que ustedes puedan hacer realidad ese sueño de país que el Cardenal Silva Henríquez anheló, y que en cierta medida nos planteó como un objetivo a lograr, a saber,  que Chile llegue a ser un país donde todos vivan con dignidad; un país donde reine la solidaridad; un país donde se pueda vivir el amor; un país que vuelva su mirada hacia el Señor.

Queridos alumnos de la generación 2017, que Dios les bendiga y nuestra Madre auxiliadora los acompañe.

Muchas gracias.

 

Germán Gómez Veas

RECTOR

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